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18 de septiembre de 2026Moré Imanuel Ben Efraim
HalajáToráFilosofía Judía

Sukot: Especies para la Suka, No un Ramo — Vaikrá, Nejemia y el Origen del Lulav

Hay diferencias en la práctica de Sukot que no deberían separar a un hermano de otro. Quiero dejar claro, antes de cualquier argumento, que respetamos cualquier estilo de celebración de la fiesta. Quien toma el Lulav con devoción, lo agita con intención y se alegra delante del Eterno, hace algo hermoso. No escribo esto para quitarle a nadie su práctica. Escribo esto porque hay preguntas que la Torá misma invita a hacerse, y porque callarlas por miedo no es fidelidad: es comodidad.

Si en nuestro centro no usamos el Lulav como ramo separado, no es por rebeldía ni por desprecio a la tradición. Es por razones que emergen del propio texto, leído en su contexto, y de la primera vez que el pueblo cumplió este mandamiento en la historia registrada. Vayamos a las fuentes.

Lo que dice la Torá — y lo que dice inmediatamente después

El versículo central está en Vaikrá (Levítico) 23:40:

וּלְקַחְתֶּ֨ם לָכֶ֜ם בַּיּ֣וֹם הָרִאשׁ֗וֹן פְּרִ֨י עֵ֤ץ הָדָר֙ כַּפֹּ֣ת תְּמָרִ֔ים וַעֲנַ֥ף עֵץ־עָבֹ֖ת וְעַרְבֵי־נָ֑חַל וּשְׂמַחְתֶּ֗ם לִפְנֵ֛י יְהוָ֥ה אֱלֹהֵיכֶ֖ם שִׁבְעַ֥ת יָמִֽים Ulekahtem lakem bayom harishón, peri etz hadar, kafot temarim, veanaf etz-avot, vearvei-najal, ushematem lifnei Hashem Eloheichem shiv'at yamim. "Y tomaréis para vosotros el primer día fruto de árbol hermoso, palmas datileras, rama de árbol frondoso y sauces de arroyo; y os alegraréis delante del Señor vuestro Elohim por siete días."

Hasta aquí, todo el mundo está de acuerdo. Pero una pregunta elemental de lectura bíblica es: ¿qué viene después del versículo 40? Porque la Torá no se detiene ahí. Continúa:

בַּסֻּכֹּ֥ת תֵּשְׁב֖וּ שִׁבְעַ֣ת יָמִ֑ים כָּל־הָאֶזְרָח֙ בְּיִשְׂרָאֵ֔ל יֵשְׁב֖וּ בַּסֻּכֹּֽת Basukot teishvu shiv'at yamim, kol-haezraj beYisrael yeishvu basukot. "En sukot habitaréis siete días; todo natural de Israel habitará en sukot." — Vaikrá 23:42

לְמַ֗עַן יֵדְעוּ֙ דֹּרֹ֣תֵיכֶ֔ם כִּ֥י בַסֻּכּ֖וֹת הוֹשַׁ֣בְתִּי אֶת־בְּנֵ֣י יִשְׂרָאֵ֗ל בְּהוֹצִיאִ֥י אוֹתָ֛ם מֵאֶ֥רֶץ מִצְרָֽיִם Lema'an yede'u doroteichem ki basukot hoshavti et-bnei Yisrael behotzi'i otam me'eretz Mitzraim. "Para que sepan vuestras generaciones que en sukot hice habitar a los hijos de Israel al sacarlos de la tierra de Egipto." — Vaikrá 23:43

El contexto no deja duda sobre el propósito de las especies: servir a la construcción y habitación de la suka, que es lo que la Torá encomienda repetidamente en este pasaje. El versículo 40 dice tomaréis; los versículos 42 y 43 dicen para qué: habitaréis. La Torá no dice "agitaréis", no dice "sacudiréis", no dice "ataréis en un ramo". Dice tomaréis — y luego dice habitaréis. La toma tiene un destino claro: la suka.

La palabra lo confirma: suka es cubierta

La palabra suka (סֻכָּה) viene de la raíz ס.כ.כsajaj, que significa cubrir, proteger con una cubierta. El diccionario teológico hebreo lo documenta con precisión: sajaj significa "cubrir, poner una pantalla protectora", y su derivada suka denota una choza o refugio rudimentario tejido de ramas — usada para animales en Bereshit 33:17, para soldados en 2 Shemuél 11:11, y precisamente en la legislación de la Fiesta de las Chozas en Vaikrá 23:42.

La parte esencial de una suka es su techo, el sajaj (סְכָך). La Mishná misma abre el tratado Sucá definiendo la validez de la suka por su cubierta: qué materiales sirven, qué densidad debe tener, a qué altura colgarla. La Mishná no abre preguntando con qué se ató el ramo. Abre preguntando qué cubre el techo. Eso ya dice mucho sobre cuál es, según la propia tradición rabínica, el corazón de esta mitzvá.

Nejemia: la primera vez que el pueblo cumplió este versículo

Ahora viene el testimonio que pocos comentaristas mencionan y que ninguno puede refutar: Nejemia 8:15. Después del retorno del exilio babilónico, bajo Ezra, el pueblo redescubre la Torá y cumple Sukot. Y este es el registro histórico del primer cumplimiento documentado del versículo de Vaikrá:

וַאֲשֶׁ֣ר יַשְׁמִ֗יעוּ וְיַעֲבִ֨ירוּ קֹ֥וֹל בְּכָל־עָרֵיהֶם֮ וּבִירוּשָׁלִַ֣ם לֵאמֹר֒ צְא֣וּ הָהָ֗ר וְהָבִ֙יאוּ֙ עֲלֵי־זַ֙יִת֙ וַעֲלֵי־עֵ֣ץ שֶׁ֔מֶן וַעֲלֵ֤י הֲדַס֙ וַעֲלֵ֣י תְמָרִ֔ים וַעֲלֵ֖י עֵ֣ץ עָבֹ֑ת לַעֲשֹׂ֥ת סֻכֹּ֖ת כַּכָּתֽוּב Va'asher yashmi'u veya'aviri kol bekhol-areihem uviYerushalaim leimor: Tze'u hahar vehavi'u alei-zayit va'alei-etz shemen va'alei hadas va'alei temarim va'alei etz avot, la'asot sukot kakatuv. "E hicieron proclamar y pregonar por todas sus ciudades y en Jerusalén, diciendo: Salid al monte y traed ramas de olivo, ramas de árbol de aceite, ramas de mirto, ramas de palmera y ramas de árbol frondoso, para hacer sukot, como está escrito." — Nejemia 8:15

Fíjense en la frase final: לַעֲשֹׂת סֻכֹּת כַּכָּתוּבla'asot sukot kakatuv, "para hacer sukot, como está escrito". El propio texto sagrado nos dice qué significa "como está escrito": hacer sukot. No atar ramos. No agitar. Hacer sukot.

Y comparen ambas listas. En Vaikrá 23:40 leemos: fruto de árbol hermoso (peri etz hadar), palmas datileras (kafot temarim), rama de árbol frondoso (anaf etz-avot) y sauces de arroyo (arvei-najal). En Nejemia 8:15 leemos: ramas de olivo, ramas de árbol de aceite —el olivo silvestre—, ramas de mirto (hadás), ramas de palmera y ramas de árbol frondoso. El olivo y el olivo silvestre no aparecen en Vaikrá; aparecen en Nejemia porque era lo que crecía en los montes de Judea. La lista no es un catálogo cerrado de especies botánicas específicas: es una descripción de materiales disponibles para cubrir una choza, adaptada al terreno donde vivía el pueblo.

De estos dos textos se desprenden cinco observaciones que el texto sostiene por sí solo:

  1. Las especies son para fabricar la suka. Ambos pasajes, en contexto, dirigen los materiales hacia la construcción del tabernáculo. Nejemia lo dice explícitamente: la'asot sukot kakatuv.

  2. Las especies pueden variar según el contexto geográfico. Nejemia añade olivo y olivo silvestre según la flora local. Los materiales se ajustan al lugar; la orden de habitación no cambia.

  3. No se menciona el etrog. En ninguno de los dos textos aparece un cítrico. La identificación del peri etz hadar con el etrog es posterior, como veremos.

  4. No se ordena ni se menciona el Lulav como ramo. No hay instrucción de atar, de unir, de agitar. La palabra lulav ni siquiera aparece en el versículo de Vaikrá como nombre del conjunto; aparece kafot temarim — hojas de palmera, un material de construcción.

  5. Así está escrito. La Torá y el registro histórico coinciden: especies para la suka. Punto.

¿De dónde sale el etrog? La tradición lo sabe — y lo admite

Cuando el Talmud llega a Sucá 35a y pregunta por qué el peri etz hadar es el etrog, su respuesta es un juego de palabras: hadar se lee como ha-dar — "el que mora", porque el etrog permanece en su árbol todo el año. Es hermoso. Es profundo. Y es, estructuralmente, una derivación midráshica, no una lectura directa del texto.

El propio Ibn Ezra, en su comentario a Vaikrá 23:40, lo dice con total franqueza: los sabios recibieron por tradición que el peri etz hadar es el etrog, porque en verdad no hay fruto de árbol más hermoso que él — pero sugiere que el sentido llano del texto es simplemente "fruto de árbol hermoso". El Vayikrá Rabá llega a poner en boca del propio rey Shlomó la perplejidad ante las cuatro especies: "Peri etz hadar: ¿quién dijo que es el etrog? ¡Todos los árboles producen frutos hermosos!"

Y el Ritva, comentando ese mismo pasaje del Talmud, cierra el círculo con una honestidad admirable: la discusión del Talmud sobre cómo definir el peri etz hadar no puede estar buscando la verdadera identificación del fruto, porque para entonces ya existía una tradición oral antigua y consolidada de que el fruto era el etrog. El Talmud solo intenta encontrar apoyo en el versículo escrito para una tradición que ya tenía.

Léanlo de nuevo, despacio: la identificación del etrog no está en la Torá. Está en la tradición. La Torá dice "fruto de árbol hermoso". Los sabios dijeron "etrog". Puede ser una buena tradición. Pero no es "así está escrito".

¿De dónde sale el ramo? También la tradición lo sabe — y lo admite

¿Y el atar las especies en un solo haz? El Talmud lo deriva así, en Sucá 34b:

וּלְקַחְתֶּם — אֵין לְקִיחָה אֶלָּא בַּאֲגֻדָּה אַחַת Ulekahtem — ein lekija ella be-agudá ajat. "Y tomaréis — la toma no es sino en un solo atado."

Es decir: el Talmud toma el verbo "tomar" y lo lee como "tomar atado". Del verbo tomar deriva atar en un haz. Del versículo que habla de materiales para la choza, deriva un ramo ceremonial. Es una lectura creativa, legítima dentro del método rabínico, pero es una lectura que el texto no dice. Y la Mishná Sucá 3 registra que ni siquiera la composición del haz estaba clara: Rabi Ishmael exige tres ramas de mirto, dos de sauce, una palmera y un cítrico; Rabi Akiva, uno de cada uno. La Mishná dedica todo su capítulo 3 a los requisitos de validez de ese haz — largo mínimo de la palma, bayas del mirto, tamaño del cítrico — porque el haz es una construcción rabínica que requirió regulación.

La bendición: el punto donde la pregunta se vuelve seria

Y aquí llegamos al meollo. Cuando una persona compra el Lulav y lo toma por primera vez, recita:

בָּרוּךְ אַתָּה יְהוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, אֲשֶׁר קִדְּשָׁנוּ בְּמִצְוֹתָיו וְצִוָּנוּ עַל נְטִילַת לוּלָב Baruj ata Hashem Eloheinu melej haolam, asher kidshanu bemitzvotav vetzivanu al netilat lulav. "Bendito eres, oh Eterno, nuestro Elohim, Rey del universo, que nos santificaste con Tus mandamientos y nos ordenaste lo relativo a tomar el Lulav."

Presta atención a la fórmula: "nos ordenaste"vetzivanu. El que bendice está atribuyendo directamente a Dios la orden de tomar el Lulav como ramo. Pero acabamos de ver, desde las propias fuentes, que:

  • la Torá ordena habitar en la suka (23:42), no tomar un ramo;
  • el ramo surge de una lectura midráshica de "tomaréis" en Sucá 34b;
  • el etrog surge de una tradición oral, no del texto, según Ibn Ezra, el Vayikrá Rabá y el propio Ritva.

En la discusión clásica sobre si se puede decir vetzivanu sobre mandamientos rabínicos, el Rambam responde que sí, apoyándose en lo tasur (Devarim 17:11) — una respuesta halájica coherente dentro del sistema. Pero nota lo que esa respuesta reconoce de facto: que estamos ante un mandamiento cuya atribución directa a la orden divina requiere justificación. No es lo mismo decir "Dios ordenó habitar en sukot", que el texto dice palabra por palabra, que decir "Dios ordenó atar un haz con un cítrico", que el texto no dice.

Y hay algo más, más delicado todavía. Incluso dentro de la halajá rabínica tradicional, quien construye la suka recita la bendición "asher kidshanu bemitzvotav vetzivanu leishev basuka" — "nos ordenó habitar en la suka" — y esa sí descansa textualmente en Vaikrá 23:42. Las dos bendiciones se dicen con la misma fórmula, pero una tiene el respaldo explícito del versículo y la otra tiene el respaldo de una cadena de derivaciones talmúdicas. Confundir la categoría de una con la de la otra es precisamente el error que este artículo busca señalar: no es lo mismo la Torá que la halajá que interpreta la Torá.

Entonces, ¿qué hacemos nosotros?

Construimos la suka. La cubrimos con ramas, con lo que la tierra donde vivimos ofrece: palma donde hay palma, mirto donde hay mirto, sauces donde hay sauces, olivo donde hay olivo — como en Nejemia, cuya lista se ajustó al monte de Judea. Habitamos en ella, comemos en ella, dormimos en ella cuando el clima lo permite. Nos alegramos delante del Eterno por siete días, porque eso sí está escrito, dos veces, con todas las letras:

בַּסֻּכֹּת תֵּשְׁבוּ שִׁבְעַת יָמִים... לְמַעַן יֵדְעוּ דֹרֹתֵיכֶם Basukot teishvu shiv'at yamim... lema'an yede'u doroteichem. "En sukot habitaréis siete días... para que sepan vuestras generaciones."

La pregunta que este artículo plantea no es "¿por qué los otros agitan un ramo?", sino una más incómoda: ¿hemos leído nosotros el versículo, o solo repetimos lo que nos dijeron que decía? Porque el que lee Vaikrá 23:40 junto al 23:42, y luego lee Nejemia 8:15 con sus ojos abiertos, descubre que "así está escrito" significa algo muy concreto: especies para la suka, habitación para el pueblo, alegría delante de Dios.

El Lulav como lo conocemos es una institución venerable de la tradición rabínica, con siglos de devoción acumulada, y quien la practica merece respeto. Pero eso es lo que es: tradición rabínica, no texto de la Torá. Y en la lógica de la Halajá Evolutiva que venimos desarrollando, reconocer esa distinción no es menospreciar la tradición: es poner cada cosa en su lugar. El mapa en el mapa. El camino en el camino.

Que esta Sukot — a solo días de comenzar — cada familia que construya su suka, la cubra y habite, esté cumpliendo exactamente lo que está escrito. Sin añadir, sin quitar. La'asot sukot kakatuv. Para hacer sukot, como está escrito.


Moré Imanuel Ben Efraim Centro de Estudios Hebraicos Bene Israel 18 de septiembre del año 5787